Un diente astillado, agrietado o roto necesita un tratamiento rápido para evitar daños mayores e infecciones, aunque inicialmente no duela. Enjuágate la boca con agua templada, guarda los fragmentos de diente que encuentres y aplica una compresa fría para reducir la hinchazón. Evaluaremos el daño y estabilizaremos tu diente para evitar complicaciones posteriores.